El «teaming» (formar equipo) es el proceso dinámico de colaboración temporal que Amy Edmonson describe en su libro del mismo nombre. Entornos complejos donde los grupos se crean sobre la marcha, en base a necesidades concretas. Al leer este libro he detectado que la Improvisación aplicada — el uso de técnicas de teatro de improvisación en otros contextos como el corporativo — puede acelerarlo ya que las habilidades base que se entrenan permiten que grupos fluidos puedan colaborar rápido bajo incertidumbre, alineándose con los pilares de seguridad psicológica y comunicación abierta planteada por Edmondson.
El planteamiento es que «el equipo» desaparece como una entidad fija y estable en el tiempo, en su lugar se plantean equipos fluidos que se crean y destruyen según necesidades, y que necesitan formarse y colaborar de manera fácil. Son formaciones «sobre la marcha»: extraños de orígenes distintos colaboran en problemas volátiles como una crisis sanitaria, un lanzamiento concreto o un proyecto de innovación. Aún con esa falta de historia pasada, que ayuda a tener equipos fuertes, estos deben colaborar con la misma eficacia, deben ser capaces de experimentar, compartir información y corregir errores rápido. Además, son equipos con especialistas de distintas áreas, culturas, jerarquías y pasado que deben trabajar para un mismo objetivo de la manera más optima posible. Para ello deben cumplir con tres premisas: tener una comunicación abierta, compartir conocimiento dispar y tender puentes entre fronteras.
Edmondson ilustra estos conceptos con casos de hospitales, fábricas, proyectos científicos (tipo Manhattan Project), desarrollo de productos o incluso programas espaciales, donde equipos de especialistas se montan y desmontan rápida y constantemente. La conclusión práctica es que las organizaciones que diseñan procesos, normas y culturas para facilitar el teaming —en vez de confiar en estructuras rígidas y jerarquías— aprenden más rápido, innovan mejor y responden con más agilidad a la complejidad del entorno.
La impro lleva de la teoría a la práctica
La impro puede entrenarnos para esta situaciones indirectamente, entrenando las habilidades que nos llevan a cumplir estas premisas. La gente que practicamos la improvisación lo hacemos sin guion e integrando aportes ajenos en tiempo real, de manera similar al «boundary spanning» que cruza silos profesionales. La seguridad psicológica también se trabaja. fallar en escena se convierte en una oportunidad para el avance colectivo, sin castigos, lo que permite a la gente llegar más lejos y plantear soluciones a riesgo de equivocarse. Quienes practicamos la improvisación teatral podemos cambiar de elenco con la confianza de que estas herramientas que hemos entrenado nos permitirán integrarnos rápidamente y con baja fricción.
Pensemos en las principales técnicas de la improvisción en el Teaming:
- «Si, y además», se escuchan las propuestas de los demás sin bloquear para construir apoyando y a partir de las mismas.
- Escucha activa y presencia plena, nos enfoca totalmente en el presente, permitiendo que nos permee el máximo de información.
- Permitir el error, generamos un espacio seguro donde compartir conocimientos, destrabamos los limitantes que dejan ideas en nuestra cabeza por miedo a ser juzgado.
Aunque una sesión de impro puede parecer solo un «tiempo de juego» y que distrae del trabajo real, estas son un entrenamiento que genera dinámicas de equipo y que prepara a las personas para afrontar los problemas de una manera más adaptativa, estando en modo impro. La impro trae a la realidad las teorías planteadas por Edmondson en un entorno controlado y permite desarrollar las capacidades para mejorar la creación de equipos

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